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Capadocia es mucho más que un vuelo en globo

Antes de ir a Cappadocia tenía una imagen en mi cabeza: un cielo lleno de globos aerostáticos. Creo que es la misma imagen instagrameable que todos tenemos a priori. Pero Capadocia es toda una región de Turquía llena de lugares por descubrir.

En el centro se encuentra Goreme, el que fue mi punto central desde el que visité todo el área. Desde él puedes llegar caminando a algunos de los valles más bonitos de Cappadocia.

Al salir del pueblo y caminar hacia el Museo Abierto de Goreme, me sorprendí con las primeras formaciones rocosas. Un paisaje que te transporta a Marte sin salir de la Tierra con montañas que fueron la casa de cientos de personas durante siglos. Es increíble pensar como consiguieron convertir unas cuevas en un hogar cómodo que tuvieron que abandonar por la erosión y el peligro de derrumbe.

 

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En el Museo de Goreme, si eres religioso te gustará ver que los primeros pobladores de la zona fueron monjes cristianos. En el se pueden ver algunas de sus iglesias con austeros frescos en las paredes y algunas estancias de la vida monacal como comedores o salas de estar.

No muy lejos de allí se divisan el Rose Valley y el Red Valle, que los reconocerás por el color de sus rocas y desde los que se ve uno de los atardeceres más bonitos de Capadocia.

Rose Valley and Red Valley.

Para ver el resto de valles vas a necesitar un medio de transporte. Yo alquilé una moto (80 liras por 12 horas) que me permitió llegar al Valle del Amor, en el que no esperes encontrar rocas en forma de corazón, sino de… mejor mira la imagen y piensa tú a qué te recuerdan…

Valle del amor.

Adivinar la forma es también lo que se hace en el Valle de la Imaginación en el que la erosión ha creado formas que nos resultan familiares. Todo depende de lo que tu mente cree, pero hay algunas tan bien hechas que es imposible no ver el camello, como puedes ver en esta foto.

Valle de la Imaginación en Capadocia.

Tras visitar los valles más famosos subí al punto más alto de Capadocia para tener las mejores vistas de la zona, pero este no es un mirador cualquiera, sino un castillo excavado en una enorme roca cuya majestuosidad se ve desde cualquier lugar; este es el Castillo de Uchisar.

Castillo de Uchisar.

Para encontrar los secretos mejor escondidos de Capadocia tuve que coger dos autobuses para llegar a Kaymakli. Allí me encontré una ciudad subterránea sorprendente llena de túneles y pasadizos a lo largo de ocho niveles bajo tierra. A la ciudad no le faltaba de nada: bodega, iglesia, almacenes, salas de estar, cocinas… Es increíble perderse en ella siguiendo los caminos que se van abriendo a tu paso. Fue un refugio difícil de encontrar y aún más difícil de atacar porque cada túnel podía cerrarse con enormes puertas de piedra que tenían que ser movidas por varios hombres.

Ciudad subterranea de Kaymakli

Y sí, no me estoy olvidando ¡cómo no voy a hablar de los globos! Cientos de globos aerostáticos inician su vuelo con las primeras luces del día tiñendo de color el cielo de Goreme. Merece la pena madrugar y ver ese espectacular amanecer desde el Sunset Point, una colina desde la que se ve el pueblo y los valles, y, por supuesto, desde la que se tiene una vista privilegiada de los globos.

Yo los vi desde allí y es un espectáculo maravilloso, así que supongo que desde el cielo aún es mejor. Esta vez no pudo ser, pero algún día yo también volaré…

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